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Dicen que se están embarazando Imprimir E-Mail
miércoles, 21 de enero de 2009

Rosa Montalvo Reinoso
Asociación SER

Un reportaje en una radio de Apurímac nos trae una noticia a Lima con la rapidez propia de estos tiempos. “Las mujeres se embarazan para recibir los 100 soles de Juntos” dice la versión periodística.

No es la primera vez que oímos esta suposición por decir lo menos. En Ayacucho, en Huanta y en La Mar, donde estamos monitoreando con un grupo de líderes y lideresas los mecanismos de selección del programa Juntos, se dice también, sin ningún estudio, que sólo porque es una mujer beneficiaria sale embarazada. Si ella no fuera beneficiaria del programa, sería un embarazo más que no suscitaría mayor comentario, que se aceptaría sin cuestionar que posiblemente esa mujer no tuvo acceso a información sobre métodos anticonceptivos, que quizá no pudo decidir realmente sobre ese embarazo. Pero los 100 soles según estas versiones resultan mágicos. Ahora, por esos 100 soles las mujeres desearían hijos que luego van a tener que sostener durante muchos años, por un subsidio de sólo 4 años. Es irracional, pero se piensa que las pobres, indígenas, campesinas no tienen la racionalidad, el análisis suficiente de su futuro, y entonces toman el fácil camino del embarazo de seguramente su tercer, cuarto o quinto hijo.

Este tipo de información tiene el efecto de evitar discutir los beneficios o los impactos negativos de las políticas públicas de lucha contra la pobreza y de plano invalidarla al sugerir que incentiva a las mujeres “no pensantes” a traer hijos al mundo para que sigan reproduciendo el círculo de la pobreza.

Un elemento que hemos levantado en las entrevistas y encuestas es que esta versión es también expresada por mujeres que no son beneficiarias del programa o a quienes se les ha negado la inclusión no siempre por razones valederas, pues en la implementación a nivel micro, pese a la existencia de los comités de vigilancia, se juegan una serie de factores que expresan relaciones de poder y exigencia de subordinación de las mujeres, representantes de las familias que son seleccionadas para recibir el subsidio.

Imaginémonos a cualquiera de nosotras decidiendo embarazarnos para recibir por 4 años 1200 soles para una familia de 5 o 6 personas, pues en el caso de Juntos no importa el tamaño de la familia, a diferencia de otros programas similares en otros países que sí consideran el número de hijos. No, a ninguna de nosotras se nos ocurriría algo semejante, pero sí hay mucha disposición a aceptar que las mujeres pobres, indígenas, campesinas podrían hacerlo. Y es que tras la aceptación de esa posibilidad está implícita la visión discriminatoria que se tiene de las mujeres pobres, casi como salvajes, dispuestas a todo por dinero, que fue la imagen que se impuso en la sociedad después de la bossificación de la televisión.

Por otro lado, en estos comentarios subyace también la rabia de mujeres que, al no ser seleccionadas, generan un mecanismo de alejamiento de las otras, lo que les posibilita percibirse como superiores a las que metafóricamente estarían dispuestas a “vender” su hijo o hija por los 100 soles. Soy diferente, piensan, sería incapaz de cometer una acción semejante, por lo tanto soy mejor que esas que no se merecen el subsidio. Borran así la noción de semejante, lo que facilita el juzgamiento de las otras, siendo cómplices de ese imaginario colectivo que, como lo señala Rocío Silva Santistevan (1), “vincula a la pobreza con una suerte de mendicidad moral.”

Pero supongamos por un momento que fuera cierto, que las mujeres están embarazándose y “llenándose” de hijos para recibir por mucho tiempo los 100 soles, suponiendo que no hubiera un tope para el subsidio. ¿Qué nos estaría diciendo de nuestra sociedad este “pragmatismo de la sobreviviencia”, como lo llama la autora mencionada? ¿Qué tipo de país, de sociedad, posibilita que se generen estas situaciones? ¿No están reflejando acaso una visión tutelar sobre el Estado y las políticas como acciones de asistencia y no de desarrollo? ¿No habría en este hecho una autopercepción de subalternos, carentes y mendigos, lo más alejado de la construcción ciudadana que en programas como Juntos se pretende aportar? ¿No sería por tanto una consecuencia de políticas públicas que mantienen enfoques asistencialistas, que no aportan realmente al desarrollo de las capacidades de los hombres y las mujeres? ¿Qué se está haciendo para profundizar la construcción ciudadana de las mujeres pobres, rurales, indígenas después del período fujimorista que potenció la percepción asistencialista que del Estado se tiene?

Porque en el caso de Juntos es cierto que muchas tienen temor de que se les quiten los 100 soles. También es cierto que las exigencias que se les impone en ocasiones no tienen mucho que ver con los criterios establecidos para continuar en el programa y son suspendidas sin que medie mayor explicación o análisis de la situación. Estas acciones precisamente sustentan la percepción de que los operadores del programa, representantes del Estado tienen el poder y control sobre sus vidas.

Si bien compartimos la posición del Presidente del Consejo Directivo de Juntos, que señala que es un insulto decir que se embarazan por los 100 soles, creemos que hay que leer lo que está detrás de estas percepciones y comentarios que se dan en diferentes lugares donde se implementa Juntos, y no sólo en Apurimac, analizando la dimensión simbólica de las acciones que se ejecutan en el programa. De esto podemos sacar importantes lecciones para evaluar las políticas y los programas públicos, aportando a su rediseño y mejor implementación, de modo que logren realmente el objetivo de cambiar las condiciones de vida de los hombres y las mujeres en situación de pobreza.

Nota

(1) Silva Santistevan, Rocío (2008) El Factor Asco. Basurización simbólica y discursos autoritarios en el Perú contemporáneo. Lima

Comentarios
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guido sotillo osorio   |190.232.12.xxx |2009-01-22 08:00:51
Ahora es la revés?

Es curioso que una política de asistencia sea criticada en
forma inversa a la política de control de la natalidad implantada por el
gobierno de AFF, donde decían que se engañaba a la gente con sacos de arroz para
que se ligaran las trompas o se hicieran la vasectomía?
No estamos ante un
rumor popular, que se hará ya sea el helado de fresa o de chocolate?
Esto es
una posibilidad muy fuerte ya que los criterios de los programas de asistencia
no es de proporcioar mejor nivel a los adltos sino lograr levar a un mejor
nivel de nutrición y educación a sus hijos, nivel a lo que sus padres no pueden
lograr.

la discusión sobre si una política es asistencialista o destinada al
desarrollo, lleva mucho tiempo y personalmente la considero caduca. Son las
personas las llamadas a superar sus condiciones asimilándose a las culturas
predominantes en lo que aguante su gusto y convicciones, por ser estas
instrumentos básicos de su sobrevivencia.
El prestar ayuda en forma de dinero
administrado por las mujeres (ratio que sino parte de reconocer aracterísticas
sociales y culturales de la población no se explica en otro contexto), será tan
criticado por los propios benficiados como por quien no lo son, dado que los
recursos son exigüos y ha de reconocerse que aquí o en la China o Europa siempre
habrá alguién que intente defraudar al Estado ( aun para ganase S/.100), lo que
no dejará de ser anecdótico pero que es iprobable que sea masivo en condiciones
normales.
Huancavelica no enfrenta condiciones normales, pero aun así el chisme
se explica en dichas condiciones y suena a una broma nacida del pueblo y de su
necesidad, es parte el origen de las leyendas,que nadie puede tomar en serio,
salvo los agitadores de siempre que recogen lo más absurdo (Se acuerda de los
saca ojos a mediados de los 90)y que acertadamente descubrió la producción de
Laura Boso y muchos movimientos religiosos (incluido el cristianismo): asustar y
escandalizar para atraer y subyugar al público de todas las razas y continentes.


CONSIDERE
Si conbinamos una política de ligadura de trompas y la de JUNTOS,
tendríamos la novela completa incluso una saga oral, pero por lo menos un
control de natalidad y de recursos a la población en riesgo verdaderamente
efectivo.

Saludos coordiales

Guido Sotillo
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