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Nilton Torres Desde el comienzo de las actividades de prospección y sondeo iniciadas por Minera Majaz y el Proyecto Río Blanco, ya hay afectación de los páramos y bosques de neblina de la sierra norte de Piura. Así de contundente fue el biólogo Fidel Torres Guevara, miembro del colectivo “Piura vida y agro”, quién se reunió con la prensa para informar sobre la amenaza real que se cierne sobre el ecosistema de la referida región. Acompañado por la bióloga Martha Bustamante, el especialista dio cuenta de los resultados preliminares de la reciente expedición realizada por el biólogo de la Universidad de Texas, Kenneth Young. Junto a otros especialistas de la señalada casa de estudios, el doctor Young visitó la zona donde el Proyecto Río Blanco se piensa desarrollar, y allí comprobaron no sólo que la población está realmente preocupada por la presencia de la empresa minera y es consciente de la amenaza que se cierne sobre ellos. Al ingresar a uno de los túneles cavados por la minera, se observó como a pocos metros de profundidad el agua empieza a filtrarse desde el exterior, creando una especie de lluvia subterránea, lo que demuestra que la zona es rica en este recurso acuífero, el mismo que se contaminaría de iniciarse la etapa de explotación propiamente dicha. Tajo mortal Fidel Torres dice que no se trata de jugar a los buenos y malos, sino de hechos fácticos. “El tema aquí es que la tecnología minera de tajo abierto, es la más contaminante de la actividad extractiva de minerales. Y en este caso, lo que se pretende explotar en esta zona de Piura es cobre y molibdeno, metales que se extraen aplicando este proceso”, dice el biólogo. Torres Guevara añade que las zonas afectadas por las pretensiones mineras en al zona andina piurana son principalmente las nacientes y cuencas de los ríos Blanco, Quiroz, Chira, Piura, Chimchipa y Huancabamba, y los páramos y bosques de neblina que se erigen también en el lugar. El especialista llama la atención que esta zona es la reserva de agua más grande del país, y donde se acumula el líquido elemento que sirve para el riego de miles de hectáreas de cultivo. Además, señala que incluso áreas protegidas como el Santuario Tabacano-Namballe, y su respectivo corredor biológico por dónde transitan especies frágiles y en peligro de extinción, como el oso de anteojos y el tapir de altura, los que estarían también amenazados por la minería. “El propio cerro Henry Hills, sería destruido completamente generando más de 900 toneladas de basura mineral. Y en veinte años, en dónde ahora se ubica el cerro, habría un enorme agujero de unos dos kilómetros de diámetro y 600 metros de profundidad. Allí se acumularía agua, que luego se filtraría contaminando todo el subsuelo de la región”, dice Fidel Torres. Peligro inminente
Según las proyecciones expuestas por Fidel Torres, serían unas doce mil las hectáreas afectadas con la exploración minera, sólo en la zona de Ayabaca, a las que se sumarían otras 50 mil hectáreas del valle de San Lorenzo, siendo amenazados directamente productos orgánicos de exportación como café, azúcar, plátano, mango y limón. El biólogo reiteró en todo momento que las mineras Río Blanco, Majaz y Mayarí, saben de los peligros que conlleva su pretensión, pero no se inmutan, y más bien siguen pugnando para que esta zona sea considerada distrito minero, y así solapar la impunidad. En ese sentido, apoyó la validez de la consulta popular que se realizará el próximo 16 de setiembre en los distritos piuranos de Carmen de la frontera (Huancabamba), Pacaipampa y Ayabaca (Ayabaca), la cual busca dar a conocer al país y al gobierno, la posición oficial de estas comunidades frente a las pretensiones contaminantes de las empresas mineras.
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