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Ad portas de las elecciones en Bolivia: viejas fracturas, actores emergentes y nuevos desafíos Imprimir E-Mail
miércoles, 18 de noviembre de 2009

Olenka Ochoa

Estamos tratando de desafiar el sol abrasador, picando un cebiche de surubí con su cervecita helada en perfecto maridaje, en un hotel en las afueras de La Paz, y este ambiente de calor implacable, es la antípoda del clima electoral, que se vive hoy en Bolivia a escasas semanas de la lid electoral. Y la verdad nos sorprende, habida cuenta de los difíciles momentos que estuvo atravesando el hermano país en los últimos tiempos desde que Evo Morales asumió la primera gubernatura.

Las elecciones están programadas para el próximo 6 de diciembre, pero todo parece tranquilo, sobriedad en la propaganda en la TV y en las calles, discursos poco incendiarios, y más bien una acción política intensa por ganarse a los aliados del enemigo. Es como si opositores y entusiastas al presidente, se hubieran acostumbrado a la idea del triunfo de Morales. Tanto expertos, políticos, dirigencia social, hasta los infaltables taxistas (confiable termómetro de la simpatías populares), coinciden con las encuestas que dan a Evo una segura victoria sobre los demás contendores.

De estos últimos, el mas entusiasta es Samuel Doria, generacionalmente cercano a Evo, del que se dice es un empresario con camiseta nacional, cuyo lema alude a que es momento de “poner a Bolivia a trabajar”, pero que lleva varios puntos de distancia al favorito en las preferencias del electorado.

Bolivia después de tantos focos de tensión, se muestra en calma. Aunque la mar sigue movida, pero todo indica que los timoneles se han puesto de acuerdo para resistir la tempestad. Santa Cruz sigue siendo el baluarte de la oposición. Pero ello es de vieja data, de cuando Evo era el principal promotor de paros y tomas de carreteras, que dejaba incomunicado al país, y atrofiaba el transporte de los productos provenientes de la rica zona cruceña. De allí provienen los históricos recelos.

Una noticia que ha intentado encender la pradera con poco éxito, es la propalación en la TV de un video que probaría que no existió el famoso complot para matar el Presidente, y que más bien ha sido un “evento” creado por las fuerzas de seguridad estatales. Ahí se han enfrascado en tediosos debates algunos voceros. Pero al parecer, la gente se desentiende del embrollo mediático.

Otra desde el exterior, es la denuncia reciente ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en su 137 periodo de sesiones) de parte del presidente del Senado boliviano, Oscar Ortíz, y dos senadores (Vásquez y Pinto) referida a los ataques del gobierno hacia el Poder Legislativo, Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y la Contraloría. La denuncia explica que desde el 2006 por ejemplo, se han intensificado las prácticas del gobierno del MAS, de uso de la fuerza y la prepotencia contra los opositores a fin de conseguir la aprobación de distintas leyes. Sacha Llorenti, representando al Viceministerio de Coordinación con los Movimientos Sociales, fustigó a los denunciantes indicando que es parte de una estrategia de boicot de las elecciones de diciembre. Cabria señalar que tanto Ortiz como Pinto son candidatos. El primero a   senador por Santa Cruz por la Unidad Nacional (UN), mientras que el segundo es candidato a senador por Pando (norte) por Plan Progreso para Bolivia Convergencia Nacional (PPB-CN).

Más bien uno de los debates más encendidos en la actualidad, gira alrededor de la transformación de la matriz energética boliviana. Las reservas de petróleo y gas han instalado en la escena pública la urgencia de tomar decisiones transcendentes para el  país altiplánico.

Encima con el reciente descubrimiento del potencial en litio de la zona de Uyuni (Potosí), se han reavivado la polémica, entre la opción de comercializar o industrializar los recursos energéticos.  Los que están a favor de la industrialización reclaman más proactividad del Estado, para garantizar que el “boom” sirva para agrandar presupuesto público, mejorar inversión social, aumentar recaudación tributaria, y sobre todo para beneficiar al consumidor local. Y ahí el modelo puesto como referente obligado es el noruego. Los otros, reclaman una mayor apertura a la inversión extranjera para las tareas extractivas y de procesamiento.

Habría que estar atento al tema del litio, pues Bolivia con su desierto salino de Uyuni tiene aproximadamente la mitad de las reservas mundiales de ese recurso, que significan unos 10 mil millones de toneladas. La reserva abre las puertas a que Bolivia se vaya independizando de los combustibles fósiles. El litio por lo demás, será un insumo vital para la producción de baterías de automóviles.

En todo caso, el gobierno de Evo está apostando a la reestructuración del sector energético. Ha planteado como meta industrializar el gas teniendo como horizonte el 2017. Otra iniciativa ha sido la nacionalización de los hidrocarburos. Habría que rescatar que hace ya buen tiempo y de manera secreta, esta abierto el diálogo entre Gobierno y petroleros, y este se enmarca necesariamente en lo que plantea la nueva Constitución Boliviana. Diálogos en estricto privado, pero que deberán ser  publicitados a partir de la primeras semanas de Noviembre.

Por lo demás es digno de admirar la lucidez con las que muchos actores sociales y políticos están marcando el diario trajín de la agenda boliviana. La representante de la gerencia de la CAINCO (Cámara de Comercio) de Santa Cruz, muestra una madurez argumental en la que rescata la responsabilidad social del empresariado, el rol de este para sacar adelante al país desde reglas democráticas y aportando a la paz social. Acogiendo también nuevos enfoques, como la “economía verde”, y la exigencia de promover alianzas entre sector privado, sector público y sociedad civil. Santa Cruz y su clase empresarial, sabe obviamente, cuan altos son los costos de un clima social de zozobra e ingobernabilidad.

Políticos de otras tiendas, reconocen la muñeca política de Evo. Como nos dice un diputado nacional opositor, el ascenso de Morales al poder fue meteórico, y ello  implicó no contar con toda una maquinaria política y técnica para  gobernar el país. Y por otro, enfrentarse de inmediato a una exposición mediática, que lo tiene bajo el escrutinio permanente de la opinión pública y sus críticos. Ya sabemos, que los flashes de la prensa, suelen desgastar en especial a las figuras públicas emergentes. 

Pero Evo ha sabido abrir su convocatoria y atraer a personajes bien rankeados a su círculo más cercano. Es el caso del joven Ministro de Defensa, Walker San Miguel jurisconsulto exitoso en el quehacer del derecho privado, con un liderazgo en el Colegio Nacional de Abogados, que se asentado con solvencia en el difícil cargo. El Ministro además de su profesionalismo, aporta en enfriar el ambiente con su bonhomía, y su convencimiento en que hay que responder a los nuevos escenarios con nuevos enfoques, entre ellos el diálogo y la transparencia. El es un Ministro creyente en los derechos humanos, viene apostando por mejorar la carrera militar, reconoce los costos de los conflictos sociales y políticos que han permanecido en la historia republicana de Bolivia, y por ello es un fervoroso defensor de la reparación a las victimas y héroes de las gestas democráticas.

Otro jale muy comentado, es el de Ana Maria Romero, candidata por el MAS al Senado. Ex Defensora del Pueblo, fundadora de UNIR (entidad prestigiada en el ámbito de proyectos de desarrollo), y muy ligada al mundo de la intelectualidad. Cuyo lema “senadora por la paz” intenta contribuir justamente con el clima de distensión política. Ella de carácter más bien calmo, líder de opinión muy respetada, y muy autónoma en sus comentarios, fue la sorpresa en lista de Evo, y de ganar las elecciones se dice, seria la próxima Presidenta del Senado.  Ana Maria también fue una de las figuras del reciente evento “1000 mujeres” que respaldo la figura presidencial tratando de captar el voto femenino, a inicios del pasado Octubre.
 
Es oportuno recordar que las elecciones donde se elegirán Presidente y representantes a la Asamblea Legislativa Plurinacional, se enmarca en el estreno de la nueva Constitución Boliviana. Aplaudida por amplios sectores progresistas, indígenas y feministas. Criticada por otros, por lo acelerado de su elaboración.

Sin duda que la Constitución es un innovador marco legal que trata de responder a las agendas levantadas por sectores que emergen con actoria propia en la escena política y publica. Allí están consagrados la esencia pluricultural y los distintos idiomas que se hablan en Bolivia, los derechos de las mujeres, los de los adultos mayores, de las personas con discapacidad, los derechos de los pueblos originarios.

Sus detractores, como Centa Reck candidata por el Plan Progreso(PPB-CN) por Santa Cruz, por su parte acusa a la Constituyente de haber sido una parodia, donde hubo asambleístas de adorno, se entorpeció el debate, y el texto fue hecho “entre bambalinas” dependiendo de la voluntad del Presidente Morales, sin tomar en cuenta informes por minorías y mayorías.

Más allá de leyes y dinámicas electorales, es preciso entender que Evo es solo la figura visible de un proceso de cambio con años de encubamiento y que se va apreciar en su real magnitud en el largo plazo. Para un foráneo, es difícil abarcar todos los signos de estos nuevos tiempos. Asumir por ejemplo, que son las “Bartolina Sisa” federación campesina de mujeres, una de las bases sociales y aliadas centrales del gobierno del MAS. Las “Bartolinas”, son mujeres indígenas con polleras y sombreros de hongo, con un largo trajín de movilizaciones sociales, y que se suelen reunir en un modesto local en el centro de La Paz, donde celebran sus reuniones en castellano y aymara. De esta cantera por ejemplo, es la actual Ministra de Justicia, Celima Torrico.

Celima, natural de Cochabamba, con experiencia sindical y municipal, radical en sus posiciones, política nata, y como ella misma dice, su presencia esta refrescando el gabinete y en especial una cartera tan venida a menos como la de Justicia. Ella reconoce que le han llovido críticas feroces desde el gremio abogadil, pero está convencida de aportar desde su experiencia vital para ayudar en algo a recomponer la administración de justicia, sobre todo para que llegue a los más pobres, las mujeres y los indígenas.

Otro signo de los tiempos es la presencia significativa de representantes indígenas en la Cámara Baja y la Cámara Alta. Distintas lenguas, cosmovisiones, y atuendos pueblan hoy el poder legislativo. Sin embargo, hay demandas por más participación desde los amazónicos bolivianos, un tanto al margen del poder.

El Gobierno del MAS, también esta desarrollando programas sociales, como el Bono Juancito Pinto y la Renta Dignidad. El Bono se establece hace cuatro años con la nacionalización de los hidrocarburos, tratando de ayudar a las familias pobres con 200 bolivianos mensuales (aprox. 25 dólares), para mantener a niños y niñas en la escuela. Hoy alcanza a mas de millón y medio de escolares entre primero y octavo grado de primaria, también a escuelas de educación especial, y de educación alternativa. Por su parte la Renta Dignidad, fue creada el 2007 en base a la Ley de Renta Universal y Vitalicia de Vejez, que otorga una ayuda anual de 2.400 bolivarianos (aprox. 300 dólares) a las personas adultas mayores de 60 años de edad en todo el país.

Sin duda que Bolivia aún tiene una fractura sociocultural y económica que demorará en recomponerse. La prospera Santa Cruz, con su base energética y agro-exportadora, convive con la precaria economía de otras áreas, de historial trunco minero, que ha activado economías basadas en la informalidad y el comercio ilegal. En los debates actuales, hay también una reivindicación étnica, que a veces se torna etnocentrista, que  resalta una mitología pre-hispánica y rechaza todo lo de lo occidente. Al interior del espectro indígena se perciben fricciones, en especial por reclamos de las comunidades de la amazonia boliviana que se sienten un tanto rezagados. Además hay una plataforma pendiente de ejercicio pleno de los derechos de las mujeres, y en especial, responder a las denuncias frecuentes de hostilidad y violencia contra las mujeres municipales electas, que ha planteado valientemente la Asociación de Concejalas (ACOBOL).

La esperanza es que las próximas elecciones bolivianas lleguen a buen fin, se garantice escrupulosamente procedimientos y resultados electorales. Toda Latinoamérica quiere que el  pueblo boliviano, se afiance en el camino de la Democracia y la Seguridad Humana. Y que se cumpla con el texto de la nueva Constitución “…Con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado. Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos…”

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