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La estafa universitaria Imprimir E-Mail
miércoles, 14 de octubre de 2009

Miguel E. Santillana
Instituto del Perú-USMP

Leyendo un preocupante pronunciamiento de los docentes de las universidades públicas, en los medios de circulación nacional, durante el fin de semana me enteré que una vez más estaban en huelga, desde el 24 de septiembre pasado. Digo preocupante por los errores gramaticales y ortográficos, por ejemplo escribían la palabra SOBERVIA cuando bastaba ir al diccionario para saber que se escribe SOBERBIA, y escribían Publica sin tilde. Recuerde el lector que estas personas son responsables de la educación superior de nuestro país.

Como todo funcionario, empleado y obrero bajo la nómina del Estado peruano, sienten que no ganan lo que se merecen y que no se ha cumplido con ellos una serie de normas firmadas y sacramentadas hace décadas. No importa la irracionalidad de la norma que respalda su reclamo, ni cómo la política pública ha desvirtuado el propósito de la misma en el tiempo; a ellos se les firmó un papel y hay que cumplir. Si hay una ley que decreta que llueve para arriba, ni modo, hay que hacerla cumplir para no violentar nuestro orden jurídico y la sagrada Constitución. 

Pero analicemos la dimensión del problema. Se tienen 37 universidades públicas en el Perú que viven de las transferencias que realiza el Tesoro Público año a año; de ellas 28 cuentan con un rector (es decir, funcionan plenamente como universidad) y 9 se encuentran bajo la administración de un comité organizador. Además, se encuentran las Universidades Nacionales de Jaén, Huanta y Cañete que son entelequias que cobrarán vida próximamente, en especial al inicio del siguiente ciclo electoral, pues la reputación de algún político está en juego pues debe cumplir con las esperanzas de las provincias donde se encuentran estas maquetas de universidades, que nos costarán a todos los peruanos.

En el Cuadro N°1 encontrarán las transferencias del Tesoro durante los años fiscales 2005-2008 (el listado contempla sólo 35 universidades públicas). Con este dinero se mantienen las operaciones de los claustros universitarios para que estudien alrededor de 380 mil estudiantes bajo la tutela de unos 23 mil docentes.

Miremos las cifras. Estamos hablando de un presupuesto total que ha pasado de los US$ 566.8 millones a los US$ 800.6 millones en los últimos cuatro años. Los incrementos presupuestales a las universidades públicas han estado siempre por encima del crecimiento del país salvo el último año (10.7%, 16.6% y 7.52%, respectivamente). Se ha pasado de un nivel de gasto por alumno de S/.7,524.2 en el año 2005, a S/.10,442.3 en el 2008. Hay quienes pueden decir que es insuficiente, que se está recuperando lo no realizado en años anteriores, que si no comparamos con la mamá de Tarzán…lo cierto es que hay un incremento sistemático en la cantidad que el  Estado peruano asigna a este sector.

Si nos ponemos demagogos los montos que estamos hablando son suficientes para pagar la campaña agrícola (vale decir, para que el Banco Agrario regale dinero que nunca cobrará pues los congresistas sacarán una ley que beneficiará a los “vivos” de siempre), para pagar varios programas alimentarios y sociales (ese hueco negro llamado Vaso de Leche y programas similares que hasta el día de hoy no han sido evaluados en su efectividad con respecto a los beneficiarios), todo programa a favor de la infancia que se nos ocurra, poner al día todos los puertos y/o aeropuertos del país, construir alguna carretera decente, pagar deudas del Estado peruano (jubilados, viudas y familiares de las fuerzas policiales y fuerzas armadas, los bonos de la reforma agraria, los juicios que ha perdido el Estado, etc.) y por supuesto, para comprar una decente cantidad de armas para sentirnos algo tranquilos… frente a los avances del narcoterrorismo pues no alcanza para equiparar el poder de fuego de los chilenos, y un largo y florido etcétera.

A estas cifras hay que añadirle lo que reciben las universidades públicas por el sólo hecho de ubicarse en un departamento con alguna riqueza natural que se esté explotando. Esto aparece en el Cuadro N° 2. Los montos transferidos por canon han pasado de los US$ 4.4 millones en el 2005 a los US$ 26.9 millones del 2008. Los incrementos anuales del 86.4%, 28.45% y 25.5% se explican principalmente por la explotación de minerales y el gas.

Para ciertas universidades los montos transferidos por canon sobrepasan lo que reciben como transferencia del Tesoro, por ejemplo la Universidad Nacional de Moquegua recibe S/.5.4 millones por transferencia y S/. 18 millones por canon. En otros casos, son un importante monto adicional; por ejemplo los S/. 10 millones que recibe por canon la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana significan un 14% más de recursos; en el caso de la Universidad Nacional de Piura los S/12.8 millones adicionales significan un 12.9% más de recursos disponibles.

De acuerdo a ley, las universidades públicas reciben el 5% del total del canon que debe ser utilizado para la “investigación científica”, pero como esa actividad en éstas instituciones es tan común como hablar chino mandarín, se convenció al Congreso que se cambie la norma y se permita construir infraestructura. Quienes visiten provincias podrán atestiguar que se están construyendo pabellones, laboratorios y bibliotecas… fierro y cemento. Me pregunto ¿cuántos acuerdos existen con universidades de Lima y del extranjero para intercambio de profesores o de investigación científica conjunta?¿a cuántos profesores se ha enviado al extranjero para hacer post-grados para que luego retornen a enseñar lo aprendido?

¿Hemos llegado a la situación óptima? No lo creo pues estamos errando en los objetivos y en la asignación de responsabilidades. Todo Estado moderno debe proveer para sus ciudadanos orden interno, orden externo, seguridad jurídica, educación y salud básica. Esto es lo básico. Punto. De ahí para adelante depende del individuo, con el apoyo del Estado -cuando lo necesite- para lograr sacar adelante todo su potencial.

En el caso de la educación superior, como su nombre lo indica, son estudios para aquellas personas que tienen ciertas capacidades y aptitudes, que tienen la “materia gris”. La distribución de estas capacidades no conoce de razas o grupos socio-económicos en la sociedad (aunque los niños desnutridos de 0 a 2 años “ya fueron” y si no se hace un seguimiento, el potencial de los niños muere). El error como sociedad es que hemos asumido que todos tienen que ir a la universidad y que hay que sembrar universidades como hongos a nivel nacional (más por un orgullo localista que por satisfacer una necesidad de manera planificada).

El Estado debe subsidiar con un bono la educación y manutención de cualquier peruano que tenga la capacidad innata, la actitud y los conocimientos para llevarlo a desarrollar su máximo potencial. La persona beneficiada pagaría la inversión que el Estado hizo en su educación en 25 a 30 años (puede descontar y pagar antes esta deuda si trabaja para el Estado en cualquier dependencia pública o es docente universitario).

Si el Perú quiere ser un país del siglo XXI debe crear islas de excelencia educativa que generen conocimiento. Para ello, desde el Estado se deben financiar no más de 10 universidades públicas y tener docentes de calidad internacional, bien recompensados por supuesto. En este tipo de institución no entran ni el 10% de los 22 mil docentes universitarios que tenemos en la nómina actual. No tienen los conocimientos, tal vez no fue su culpa, pero no se puede seguir en este mar de mediocridad. Esta visión de futuro choca con toda la normativa vigente que surgió de cabildeos políticos y emociones del momento.

Termino diciendo, para los malpensados de siempre, que no condono la “universidad-negocio”, esa fábrica de títulos que es una estafa para los padres de familia y para los alumnos, que ha hecho metástasis desde el fujimorismo, pero ese será tema de otro artículo. Por el momento he dedicado estas líneas a la estafa que se ha convertido la universidad pública, con sus profesores “sustitutos” y “comechados”. Como siempre, debo pedir disculpas a los pocos profesores que son decentes y de nivel, pero son tan pocos que estadísticamente son insignificantes.

Ver cuadros Nro. 1 y Nro. 2 en:

http://www.ser.org.pe/components/com_remository/docs/CAT_DOC_La_es_535.pdf

 

 

 

Comentarios
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Carlo rossi  - muy bueno   |200.60.54.xxx |2009-10-15 19:21:54
estimado muy bueno tu articulo
concuerdo plenamente contigo y tambien
con el
reciente articulo de ivan montes en signo educativo sobre el administrismo en
las universidades www.ivanmontes.com
estare al tanto de tus proximas
publicaciones
atentamente
Carlo
Rosa María Merino   |190.81.122.xxx |2009-10-15 20:56:24
Estimado Sr. Santillana!
Interesante declaración de la verdad, se crean
universidades públicas sin un estudio previo entonces... a la fecha no hay
investigaciones, nuestro país tiene una tasa infima de productividad de
conocimientos, pese a que existe el CONCYTEC, pero no se investiga, si tomamos
que el principal objetivo de una universidad es la investigación
Coordiales
saludos,
Rosa María
Roberto   |190.234.0.xxx |2009-10-15 23:47:30
Señor Santillana.
Soy docente universitario, concuerdo totalmente con lo
escrito , sin embargo, como tu dices existe un pequeño relicto de maestros
universitarios competitivos y que curiosamente son los que menos reclaman.
Miguel E. Santillana  - Hablar con cifras y decir la verdad de lo que pasa   |201.230.58.xxx |2009-10-16 04:18:08
Estimados lectores: creo que cualquier persona medianamente formada e informada
en el Perú quisiera cambiar las cosas. Lo que no debemos hacer es guiarnos por
teorías o ideologías, hay que ver la experiencia propia y ajena, ver las cifras
y tomar decisiones. Yo nunca estaré en contra de la universidad pública, mi
abuelo y mi padre son fruto de San Fernando. Yo estudié mi doctorado en una
universidad pública en Inglaterra. Lo que no puedo aceptar es que se desvirtúe
el sistema, se malee y encima hay que cumplir con normas fuera de la realidad.
Hay un momento para decir BASTA. Si se quiere rescatar la universidad pública en
el Perú, y rescatar a esos profesores que si valen la pena, hay que parar en
seco lo que está pasando. De seguir así, no se quejen luego.
El más pernicioso
legado de la izquierda en el Perú (en especial Patria Roja y sus primos de
Pukallacta, Bandera, Trinchera y un largo pero microscópico etcétera), es lo que
le ha hecho a la educación peruana a nivel escolar y universitaria. Es hora que
la población reaccione.
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